Eugenio de la Torre Leña

Moral de Calatrava 1955 - Málaga 2014

Desde pequeño estuvo interesado por la realización de objetos con materiales reciclados, se crió en un ambiente rural debido a que su padre era veterinario, lo cual siempre le mantuvo muy unido a la naturaleza. Es en Fuensalida, en el taller del herrero de este pueblo de Toledo, donde empieza a interesarse por la escultura, realizando sus primeras composiciones de manera autodidacta.


En 1971 se muda a Madrid a estudiar tres años en la Escuela de Artes y Oficios, teniendo como profesor y referente inicial al escultor Venancio Blanco. Compagina su formación académica trabajando primero en un estudio de decoración y después como dibujante en una empresa de Arte Sacro, donde coincide con el artista Eladio García de Santibáñez. A raíz de este encuentro comienzan una amistad que brindará al artista la posibilidad de colaborar como aprendiz con Santibáñez en la realización de una serie de murales en el metro de Madrid. En la calle Antonio López tiene su primer estudio, en esta primera etapa artística trabaja principalmente el óleo sobre lienzo y la técnica del monotipo, también hace modelados en barro y realiza su primera escultura de tema marino, un barco en escayola con pátina de bronce.


Madrid 1974
Eugenio de la Torre en su taller. Madrid 1974.

En 1976 se traslada a Málaga, donde termina los estudios de Decoración en la Escuela de Arte San Telmo. Sigue investigando la escultura, utilizando madera y escayola, dándoles un acabado con pinturas y pátinas. Se introduce en el mundo del mural, aplicando las mismas técnicas que emplea en la escultura.


Comienza con la escultura de gran formato en 1989, año marcado por la muerte de su padre, lo cual le empuja a dedicar más tiempo a sus ideas y a las técnicas para ejecutarlas, en esta etapa comienza a utilizar la gubia para realizar dibujos y acabados. Estas primeras esculturas, de alturas de alrededor de dos metros, son del tamaño que le permite el espacio del que dispone para trabajar, una habitación de 10 metros cuadrados de su vivienda familiar en El Palo, un barrio de Málaga. En este taller de pocas dimensiones trabaja la madera, el barro y la pintura, sirviéndole al mismo tiempo de estudio para sus proyectos de decoración. Es también en esta época en la que empieza a realizar exposiciones con cierta frecuencia, hasta el momento se había dedicado a producir como una necesidad más personal que comercial, habiendo simplemente participado en algún concurso y exposición colectiva.


A causa del aumento de producción el estudio de su vivienda se le queda pequeño, a partir de ese momento pasará por varios talleres, siendo el primero de ellos un espacio en una nave del polígono La Estrella (1990 -1994), el cual construye utilizando marcos de serigrafía. Será característico en éste y el resto de espacios de trabajo modificar la estética de los mismos utilizando composiciones y obras propias.


En la Cala del Moral (1994 - 2003) organiza en un espacio de 50 metros cuadrados toda su obra y habilita su lugar de trabajo, desarrollando un mural alargado para decorar la fachada del mismo. Durante esos años desarrolla híbridos entre la escultura y el mobiliario, como será su obra ‘La Silla’. Entre otras piezas, realiza el mural ‘Naturaleza crucificada’, obra en la que introduce por primera vez un planeta en uno de sus relieves. Su mayor producción estuvo dedicada a la madera, aunque también dedicó tiempo a realizar murales, bodegones y marquesinas para locales comerciales, ubicados en Madrid.


En 2003 reubica su taller en una casa en la zona de la Axarquía, la cual reforma quedando dividida en diversos espacios para trabajar la escultura, la pintura, un estudio y un patio en el que encontramos obras de gran formato junto con un nuevo sitio dedicado al hierro, material que empieza a trabajar y desarrolla realizando obras para rotondas y paseos marítimos. Se interesa por la alfarería en la que se inicia bajo los consejos del ceramista Virgilio Rodríguez. En éste, el que será su último taller, trabaja con gran entusiasmo y logra tener un espacio pleno en el que desarrollar sus actividades artísticas. La casa ha ido transformándose y adquiriendo poco a poco la esencia propia del artista, en la que podemos apreciar su trayectoria.


Eugenio de la Torre ha realizado muchas exposiciones a lo largo de su carrera artística, participado en concursos, trabajado como docente, decorador, pero lo que realmente le gustaba hacer y lo que sin duda tuvo más importancia en su carrera profesional durante toda su vida fue su taller, que fue creciendo y desarrollándose, cambiando de lugar pero no de esencia, como él bien decía – es como soy, no donde estoy – .